En nuestro equipo se barajó la idea de hacer un juego en el que no te puedes fiar del juego. La descartamos porque un rage game es algo muy difícil de equilibrar. Parece que están hechos para frustrar al jugador, pero si lo frustras demasiado, deja de haber jugador.
Yo creo que a este juego le habría venido muy bien una cámara en tercera persona (que también entiendo que es un lío porque hay que animar al personaje y eso consume un tiempo que en una jam es valiosísimo). Una cámara en tercera persona hace que puedas ver tus propios pies y medir mejor los saltos. Además, cuando algo te mata por un lado o por la espalda, entiendes qué es lo que te ha matado.
No he llegado muy lejos, pero lo volveré a jugar cuando nos juntemos los del equipo, porque sufrir solo es terrible, pero sufrir con amigos es divertidísimo.